Ryan Harrison listo para salir del cascarón

El sueño americano enseñó las uñas en Atlanta

Ryan Harrison parece ser la respuesta a los tremendos enigmas que está despertando el tenis estadounidense estos últimos años.

El joven de Louisiana, está destapándose en 2011, ha conseguido meterse por primera vez entre los 100 primeros, ha arrancado como un tiro en las Olympus US Open Series y tiene talento para convertirse en la nueva, gran esperanza yankee.

Junior

Harrison nunca fue un junior de oro que arrasara en todas las categorías y se pudiera prever como un Top-10. Su puesto más alto en el ranking junior fue el séptimo. Así que lo más destacable que hizo como joven promesa fue entrar dentro de un selecto grupo de jugadores que, en la Era Open y después de 1990 ganaron un partido ATP con 16 años. Fue en 2008, en el US Mens Clay Court Championship ante Pablo Cuevas. Tal precocidad, sólo se había visto en los 20 años anteriores en Richard Gasquet y en Rafael Nadal.

Harrison en su debut en el US Open

Igualmente, 2008 no fue un buen año para Harrison, que acabó el 742 del ranking individual de la ATP.

2009

Harrison eligió la previa de Cincinnati para tratar de empezar a sumar puntos ATP, pero las cosas no le fueron bien, así que tuvo que acabar por jugar Futures. Se presentó en dos finales, y ganó una ante el británico Richard Bloomfield, para más tarde llegar hasta las semifinales del Callenger de Sacramento. Allí perdió ante Jesse Levine.

Harrison celebra una victoria

Esto le valió para acabar en el puesto 364.

2010

Consiguió meterse el cuadro final de Australia tras pasar las tres rondas de la clasificatoria, pero no pudo con Janko Tipsarevic en primera ronda. Su buena actuación en Australia, le dio la oportunidad de empezar a competir en torneos ATP. Tuvo una wild card para el SAP Open, donde lo eliminó Denis Istomis, (que fue semifinalista). También para Delray Beach, donde perdió con Ernst Gulbis y el BNP Paribas donde cayó con Tylor Dent. Sus derrotas en primera ronda no tenían fin y también perdió ante Llodra en el Sony Ericsson Open.


Ataca de revés a dos manos

Su primer éxito fue en el Hall of FameTennis Championship. Derrotó al cabeza de serie número 6, Karol Beck (6-1, 6-2) en primera ronda y llegó hasta tercera ronda donde perdió con Bloomfield. Pero la consagración de su talento y de que tiene madera para progresar inmediatamente la dio en el US Open. En primera ronda ganó a Ivan Ljiubicic (31 del mundo) y estuvo a punto de meterse en tercera ronda después de desperdiciar 3 bolas de partido en el tiebreak del quinto set ante Stakhovsky, que al final le derrotó.

Harrison está luchando para hacerse un hueco entre los grandes

El salto definitivo

Este año, ya confirmado en la ATP, ha comenzado a dar su verdadero salto de calidad. En 2011 Harrison ha ido alternando eventos ATP con algunos Challengers. Por ejemplo, ganó en Honolulu a principio de temporada, en enero a Sweetting, Russell y Kuznetsov, para alzarse con el título.

Aunque cayó en primera ronda de Brisbane, ante Soderling o Australia ante Mannarino.

Sólo Federer pudo con él en Indian Wells

No obstante, su primer golpe de efecto fue en Indian Wells, donde llegó a octavos de final tras deshacerse de Chardy, Guillemo García López y Milos Raonic, todos ellos Top-50. Pero cayó ante Roger Federer. Por entonces, Ryan comenzaba a demostrar lo que le puede llevar a ser un hombre importante en el circuito ATP, y también lo que tiene que pulir para poder proyectarse más arriba. Su servicio y su derecha ya corrían como un profesional, pero su revés, aún está muy tierno.

Accedió a Roland Garros a través de la pervia, pero allí se volvió a encontrar con Robin Soderling, que defendía la final del año anterior. Aún así, le arrancó un set.

Aún mejor lo hizo en Wimbledon. Volvió a clasificar a través de la previa y pasó la primera ronda con Dodig. Su siguiente rival fue David Ferrer, (nº 6 del mundo), y estuvo a punto de dar la gran campanada llevándoselo al quinto set.

Harrison estuvo muy bien en Wimbledon

Pero su nivel seguía creciendo y con la llegada del circuito americano, Harrison quiere demostrar ante sus compatriotas su nivel competitivo.

En Atlanta jugó las semifinales después de eliminar, entre otros, a Xavier Malisse (nº 40 de la ATP). En la penúltima ronda se encontró con el que hoy es el número 1 estadounidense, Mardy Fish, que le ganó bien en dos sets. Pero quizá estuvimos presentes ante un duelo generacional.

Su juego

De momento Harrison no se ha perfilado como un especialista en ninguna superficie. Ha tenido buenos y malos resultados en todo tipo de pista, pero él ha conocido el oficio entrenando en pistas duras.

Tanto Indian Wells como Atlanta, tienen una superficie muy parecida y ha sido ahí donde se ha manifestado con más fuerza esta temporada. Muy probablemente, este tipo de pista intermedia es la que mejor le viene a su juego de fondo. A su buen servicio y su poderosa derecha.

De momento tendrá que mejorar su fortaleza psicológica y seguir trabajando sus golpes, aunque ya consigue algunos ganadores de mérito y es un tenista con una gran movilidad y capacidad de sacrificio, con muy buenos desplazamientos.

Los Ángeles vovlerá a medir el talento de Ryan Harrison, y el circuito americano, espera que sea una Supernova. Una gran estrella, a punto de estallar.

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