A por el número 1 en un Skoda

El camino de Kvitova hacia el US Open

Petra Kvitova para la campaña 'Strong is beautiful'
Petra Kvitova para la campaña 'Strong is beautiful'

La noticia de que Petra Kvitova, la flamante campeona de Wimbledon 2011, no podrá estar en el Mercury Insurance Open de San Diego -un torneo Premier dentro del circuito WTA- ha dejado preocupados a sus fans y a la propia jugadora. Ante la falta de una clara favorita para ganar el Abierto de EE.UU., el nombre de la checa resuena cada vez con más fuerza para convertirse en ganadora del título junto al de Serena Williams y Kim Clijsters (siempre favoritas) y Maria Sharapova, pero la campaña pre-US Open es necesaria para medir sus posibilidades.

A Kvitova, sin embargo, le invade la preocupación sólo en su justa medida. Según ella, arrastraba el problema que tiene en un músculo abdominal desde la tercera ronda del Grand Slam inglés y, aunque la lesión cura más lenta de lo previsto, la tenista confía en su cotizado preparador físico, Jozef Ivanko (se rumorea que lo quiere fichar Caroline Wozniacki), que dice que la recuperación va según lo planeado. Así pues, la joven de 21 años confía en llegar a punto para la temporada de pista rápida en EE.UU. Y si no, le da igual.

Tanto su familia como Petra, siempre han dicho que la pequeña de tres hermanos, los otros dos varones, jugaba al tenis para tener el tiempo ocupado. Sólo una hora o así después de clase en su pequeño pueblo de Fulnek, un municipio de unos 6.000 habitantes con cuatro pistas de tenis, un castillo y poco más. El padre, Jiri Kvita, era quien entrenaba a sus hijos, a los que llevaba a los torneos en tren y en autobús. La pequeña Kvitova se entrenaba con sus hermanos mayores demostrando desde siempre una gran pasión por el juego -dice su padre que era ofensiva desde el comienzo, que odiaba a las niñas que jugaban a devolver bolas desde el fondo de la pista.

Cuando Kvitova tenía 7 años, su padre compró un viejo Skoda con el que se recorrió la República Checa con sus hijos de competición en competición. Sin embargo, esta no parece otra historia de padres obsesionados con que sus hijos se conviertan en grandes estrellas del mundo del tenis; Petra no tuvo que abandonar su hogar con 10 o 12 años para poder ser profesional. De hecho, a los 8 años recibió la oferta del centro de tenis de Prostejov (por él han pasado Tomas Berdych o Lucie Safarova) pero la familia pudo más y se decidió que la pequeña siguiera practicando en casa con sus hermanos como compañeros de entrenamiento.

Los hermanos de Petra Kvitova, Jiri y Libor, y sus padres Pavla y Jiri

No fue hasta los 16 años que Petra decidió hacerse profesional del tenis. En una entrevista a una revista checa, Jiri Kvita, insiste en que la idea no era que su hija se dedicase al tenis. De hecho, pese a un evidente talento innato, de pequeña no sólo no era de las más altas sino era más bien delgadita y pequeña.

Coleccionando diplomas desde pequeña

Petra Kvitova creció en un año casi 20 centímetros. Cuando tenía unos 15 años descubrieron que le faltaba calcio y que eso estaba afectando mucho a su espalda pero pudieron actuar a tiempo. Por si esto no fuera poco, hace un par de años descubrieron que tiene asma.

Desde luego, el perfil de Petra Kvitova poco tiene que ver con el prototipo de jugadora de tenis profesional que nació para triunfar en este deporte. La checa, que empezó el año en el puesto 34 de la WTA y ya está en el Top 10, parece que ha llegado donde ha llegado "como quien no quiere la cosa". Su mejor aliado para conseguir lo que ha logrado hasta ahora ha sido su evidente pasión por el tenis; comenta también su padre que todavía hoy sigue haciendo lo mismo cuando pierde: llorar.

Una niña normal que se ha convertido en una jugadora excepcional. Una de sus armas más potentes en Londres fue el saber soportar la presión que algunas de sus contemporáneas no han podido controlar. Puede que esto también le sirva para conseguir el Abierto de EE.UU. y volver a romper los esquemas del tenis más glamuroso.

En principio, no parece que vaya a ser así. Sólo Venus Williams en los últimos años ha podido ganar en el mismo año Wimbledon y el Abierto de EE.UU. Además, aunque le dé tiempo a llegar en forma tras recuperarse de su lesión, la parada entre un Grand Slam y el otro puede haber sido perjudicial para la jugadora, ya que le quita "momentum" y necesita en cierto modo volver a empezar.

Una de las cuestiones que se resolverán en el próximo Abierto de EE.UU. es precisamente esa: ¿el "fenómeno" Kvitova ha sido cosa del momento o ha llegado en su Skoda para quedarse? A ella la respuesta no parece importarle demasiado; toda la agresividad y la ansiedad que demuestra en la pista, se quedan ahí. La Kvitova que es recibida en su pueblo con flores y todos los honores, no deja de repartir sonrisas y de mostrarse como si por ella no pasasen ni los años ni la vorágine de ganar un Grand Slam.

Petra Kvitova, promoción del '96

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