Nico Almagro. Esencia del ADN de un terrícola

Un especialista que vive en la zona noble ATP gracias a la tierra batida

Nicolás Almagro perdió ayer en Hamburgo, su segunda final del año en un ATP 500 sobre tierra batida. Pero disputaba la quinta de esta temporada sobre polvo de ladrillo. Consiguió ganar en Costa de Sauipe (Brasil), Buenos Aires (Argentina) y Niza (Francia). Por contra, ha perdido en Acapulco (México) ante David Ferrer y ayer en el Bet-at-home Open ante Gilles Simon.

Almagro es el claro ejemplo de tenista que sobrevive, y éste lo hace bien, e instalado en la zona noble de la ATP gracias a sus resultados sobre tierra batida, dado que sus prestaciones lejos de esta superficie son más bien pobres.

Sus resultados en arcilla son comparables a los mejores especialistas del circuito, aunque también acumula derrotas sorprendentes, y aunque la estadística de Djokovic, Nadal o Federer siempre es muy buena en esta superficie, los mejores jugadores del mundo no se prodigan en torneos de tierra batida que no sean los Masters 1000 de Montecarlo, Roma o Madrid y el Grand Slam que se disputa sobre esta superficie. Obviamente, si hablamos de las mejores raquetas del circuito, sus resultados son buenos en cualquier superficie porque su calidad se impone a cualquier característica y a cualquier rival, pero podemos analizar por qué un tenista obtiene tan buenos resultados y frecuenta las finales de los torneos ATP 250 y ATP 500 en una superficie y le cuesta tanto avanzar rondas en pistas duras.

Sus resultados lo dejabn todo bien a las claras. En tierra batida Almagro, para ganar tres títulos y jugar 5 finales, ha tendio que ganar un total de 30 partidos y ha perdido 8.

La temporada la comenzó arrasando. Ganó sus 13 primeros partidos para encadenar los títulos de Costa du Sauipe y Buenos Aires con la final de Acapulco.

En México perdío su primer partido en tierra batida, fue contra David Ferrer, número 6 del mundo y un reputadísimo terrícola también.

Ferrer comenzó su martirio sobre Almagro en Acapulco

Su siguiente experiencia sería Montecarlo. Tras dos victorias, se cruzó en dieciseisavos contra Jurgen Melzer, entonces número 9 del mundo. Fue superado claramente 6-1, 6-4. Hasta entonces, al rival más importante al que había derrotado era Tommy Robredo (32 del mundo), o Juan Ignacio Chela (32). Pero cada vez que Almagro se enfrenta con un Top-10 tiene muchísimos problemas. Sobre todo, si son especialistas en tierra, como Ferrer, o con buenos resultados allí, como Melzer.

Su siguiente singladura fue en Barcelona. Almagro suele rondar las semifinales del Conde de Godó, pero no acaba de concretar con un gran éxito. Después de tres eliminatorias y de conseguir, por primera vez su ingreso entre los 10 primeros de la ATP, en semifinales volvió a curzar con David Ferrer. Y otra vez se vio superado por el alicantino, 6-3 y 6-4.

Almagro volvió a cruzarse con su "bestia negra"

Su condición de Top-10 la perdería la semana siguiente tras caer ante Jo-Wilfred Tsonga, en primera ronda del siguiente Masters 1000, en Madrid. Otra vez un torneo de nivel superior, otra vez derrota ante un gran jugador.

Su rendimiento volvió a ser superior cuando bajó el nivel del torneo en el que participaba y esta vez, ganó en Niza (Francia), justo la semana anterior a Roland Garros. Allí lo hizo en la final ante el rumano Victor Hanescu, y lo consiguió tras derrotar, por primera vez en la temporada a un Top-10, Tomas Berdych. Un jugador menos habituado a la tierra batida.

Almagro ganó su último título en Niza

Con esta victoria, Almagro se mostraba capaz de ganar a un superclase o a un Top-10 en su territorio. Pero sobre todo, a aquellos que son más especialistas en duras, como Berdych, Roddick o Mardy Fish.

En Roland Garros, surfió la gran decepción. Cayó en primera ronda en un partido completamente dominado con dos sets a cero arriba. Pero Lukas Kubot, se anotó los tres siguientes ante su desesperación y su sangría de errores no forzados.

Una sorpresa y una decepción en París

Tras la etapa de hierba, en Bastad (Suecia), volvió a probar el sabor de las semifinales, pero otra vez se cruzó en su camino David Ferrer, para derrotarle por tercera vez consecutiva. Y también fácil 6-1 y 6-3.

La derecha de Almagro, con el brazo muy armado

Finalmente, esta semana ha vuelto a llegar a una final, en Hamburgo, tras derrotar entre otros a Fernando Verdasco. Un gran jugador, con talento para jugar bien en cualquier superficie, pero un buen especialista también en tierra. No obstante, otro jugador completo, Gilles Simon, le acabó derrotando en la final. El mismo jugador con quien comenzó esta etapa de reinado en la tierra, tras derrotarle en Valencia en 2006. Allí ganó su primer título ATP.

En aquel torneo de Valencia, uno de sus rivales camino del título fue Filippo Volandri. Otro especialista en esta superfici, que, a punto de perder su partido, comentó tras un revés paralelo a una mano del murciano que después se haría famoso en el circuito; "Es increíble. Luego en dura se las come todas". En perfecto castellano.

Volandri, estresado por la potencia de los golpes de Almagro, dio una lectura clara y sencilla de por qué, años más tarde, un jugador así puede convertirse en un Top-10, con bagajes tan pobes como un 9-6, en torneos lejos de la tierra batida.

La clave. Mecánica de sus golpes

Uno de los principales motivos por los que hoy Almagro es un Top-10 es por la potencia de sus golpes. El problema para él es que su mecánica de golpeo es muy larga. Necesita mucho tiempo y espacio para armar sus golpes. Tiene que estirar mucho su brazo hacia atrás para completar el movimiento y poder alcanzar la bola muy alta. Tanto en cruzados como paralelos, para alcanzar la aceleración necesaria, requiere de mucho recorrido. En pistas duras, moquetas, pistas cubiertas y hierba, sus pelotas son menos dañinas. Ya que su efecto liftado no es su mejor arma.

Almagro es, lo que se conoce en el circuito como un pegador. Su especialidad es, en el momento de dominar el punto, alagar la pelota, acercarla a las líneas y encontrar la forma de "repartir" en ambos sentidos, tanto con la derecha como con el revés. Es un jugador acostumbrado a dominar y ganar los puntos desde el fondo de la pista. No es un mal voleador, pero ésta dista mucho de ser su principal caracterísitica.

Almagro también es un buen sacador

Por el contrario a otros españoles, (el propio Ferrer, Montañés, García López o Pablo Andújar...), su servicio sí es un arma temible. Es un buen sacador, tanto con su primero como con su segundo servicio y romperle el saque es difícil, tanto en pistas rápidas como en tierra. Pero, por el contrario a muchos de ellos, no es un gran defensor y le cuesta mucho ganar los puntos en los queno lleva la iniciativa. La movilidad no es uno de sus fuertes.

Almagro es muy efusivo

Es capaz de acelerar la derecha como algunos de los mejores del circuito. Y tiene un revés a una mano, poderoso, capaz de desestabilizar cualquier punto. Pero para conseguir la aceleración necesaria, debe darle mucho recorrido a su brazo. Esto le condena cuando el bote de la pelota es más bajo o ésta llega más rápida. Por eso, en partido contra algunos de lso mejores del mundo, su rendimiento no es el óptimo. No asume bien la situación de ser dominado y que la pelota del rival corra má que la suya.

Cómo ser un Top-10 con la tierra batida

Dada que sus características se adaptan tan bien a la tierra batida, Nicolás Almagro ha encontrado el camino para meterse entre los 10 mejores de la ATP sin ninguna victoria significativa en pistas duras. Es verdad que ha conseguido llegar a los octavos de final tanto de Australia como tercera en Wimbledon, (donde se deshizo de Nieminen, e Isner), pero también es verdad que en la hierba su servicio y su volea le permiten jugar a buen nivel en la hierba, donde, de cualquier modo, sus resultados este año son 2-2. No obstante, y como resulta obvio, su fuerza se manifiesta en sus resultados en tierra batida. Y en ello orienta su calendario. Ha participado en todos los torneos ATP 250 y ATP 500 que se disputan sobre esta superficie. Con ellos, consigue los puntos suficientes para dejar que su calendario en pistas más rápidas, sea, básicamente, la disputa de los Masters 1000. Con pasar un par de rondas, consigue los puntos suficientes para mantenerse entre los 20 primeros.

También es un buen voleador

Almagro tiene que seguir mejorando en pista dura, y acabar por afianzar su supremacía en tierra, para sumar más puntos en Montecarlo, Roma o Madrid, y ganar algún torneo más. Pero su juego, de momento, le permite año a año ir superándose y conseguir sus objetivos. Pero la temporada de tierra se va acabando y ahora deberá mejorar en las pistas rápidas del circuito americano para mantener su condición de Top-10.



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