El precio de la Davis

Los tiempos de crisis también influyen al organizar las semifinales

Albert Costa. Acoger una eliminatoria de Davis da mucho que pensar.
Albert Costa. Acoger una eliminatoria de Davis da mucho que pensar.

José Luís Escañuela, presidente de la Real Federación Española de Tenis, declaraba tras la eliminatoria de Copa Davis que España ganó ante EE.UU. que le habían llegado "multitud de mensajes. Antes, durante y después de ganar a EE.UU." para ofrecer candidaturas a convertirse en sede de las semifinales que España disputará en casa, frente a Francia, entre el 16 y el 18 de septiembre.

Se barajaron varios nombres de los que esta semana se han dado de baja dos: Gijón y Bilbao. En ambos casos los argumentos para no presentar sus candidaturas son de carácter económico. Cuando la RFET dio a conocer los requisitos necesarios para albergar unas semifinales de Davis, estos ayuntamientos se dieron cuenta del gasto que supone afrontar un evento de esas características. No sólo hay que aportar un canon de 700.000 euros sino que las cifras pueden ascender hasta los dos millones de euros entre unas cosas y otras.

En cuanto al recinto en sí, tiene que estar disponible durante una semana o nueve días y reunir las siguientes características:

- Poseer una pista central de tierra batida con las medidas reglamentarias y un mínimo de 11.000-12.000 espectadores. Más dos canchas de las mismas dimensiones para entrenamientos.
- Palcos: 120 plazas para autoridades, 2 de 18 personas cada uno para los equipos, uno de 6 plazas para árbitros.
- Abonos: 50 para el equipo visitante, 250 para el local, 250 para la Federación Internacional de Tenis, 500 para la española, 250 para el organizador, 250 para la federación territorial y 100 para prensa.
- Gradas dotadas de cabinas para televisión y radio. Sala de prensa con dos teléfonos públicos, fax, material de oficina, fotocopiadora e internet.
- Cinco vestuarios, cuatro de ellos como mínimo para 20 personas.
- Servicio de mantenimiento de pistas, limpieza, encordado, lavandería, seguridad, transporte (conductores) y equipo médico que hable inglés.
- Parking reservado.
- Local VIP para 500 personas.
- Organizar una cena oficial para 300 personas y comprometerse a promocionar el evento.

Éstas son sólo algunos aspectos a tener en cuenta; sólo la visión general de lo que supone organizar este evento, ya ha tirado para atrás a dos ciudades importantes como son Gijón y Bilbao.

Valencia, otro de los nombres que sonaba con fuerza para acoger las semifinales, también se retira de la pugna por semifinales pero porque va más allá: ha solicitado organizar las posibles finales. Por el momento, las ciudades que han presentado su candidatura son Málaga, Tarragona y Santiago de Compostela.

La ciudad andaluza es ya casi una habitual de Davis pero tiene en su contra la polémica de 2003, cuando un trabajador inmigrante murió en un accidente laboral mientras montaba las gradas de la Davis. En marzo de este año, los responsables de la constructora han sido condenados porque el fallecido no tenía siquiera ni contrato ni papeles.

Tarragona tiene muchos puntos porque está a nivel del mar, algo que prefieren los jugadores, tal y como ha manifestado el propio capitán del equipo español, Albert Costa.

Galicia hace mucho tiempo que no acoge una eliminatoria de Copa Davis y la celebración de unas semifinales sería muy positivo para la proyección internacional de una ciudad tan bella como Santiago de Compostela. En su contra juega la climatología, ya que los jugadores prefieren -siempre que sea posible- la pista descubierta. El recinto que propone Santiago es A Ciudade da Cultura, un moderno espacio nuevo en el que se construiría a propósito la cancha al aire libre pero con el riesgo que supone hacer esto en una de las ciudades más lluviosas de la geografía española.

Saldremos de dudas antes del 1 de agosto, a ver quién tiene el honor de pagar la Davis.

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