Tenis sexy. El nuevo reclamo del deporte

El vestuario se ha vuelto tan importante como los golpes de las profesionales y supone una importante fuente de ingresos

El atractivo de las tenistas es un reclamo importante
El atractivo de las tenistas es un reclamo importante

El tenis es uno de los deportes que más dinero manejan. Como deporte individual, sólo el golf le discute su hegemonía. La vertiente deportiva, es obviamente, la principal. Los recursos técnicos, la plasticidad de los movimientos, la coordinación de sus deportistas y la belleza de muchas jugadas hacen del tenis un deporte que atrae a masas.

Pero más allá de la pura esencia del deporte, y especialmente en el circuito femenino, la moda, la belleza y la prensa rosa, está alimentando al tenis de una inyección económica enorme gracias al atractivo de las nuevas estrellas emergentes, al vestuario de éstas y a su vida privada lejos de las pistas, que están atrayendo a muchos curiosos y gente que desconoce términos como tiebreak, el sistema de puntuación de los torneos o qué es el efecto topspin.

La mercadotecnia ha aprovechado el tirón de las modelos que le ofrece este deporte para estrechar los vestidos, acortar las faldas, diseñar nuevas prendas más sexys y sacar mayor rendimiento económico a la ropa deportiva.

Wimbledon sigue siendo la catedral del tenis y el torneo más conservador. Es el único que tiene claramente legislada la indumentaria que se tienen que vestir por los profesionales. Aunque la fina línea de la interpretación de la regla sigue dejando margen a las tenistas más atrevidas.

Evidentemente, la comodidad sigue siendo la premisa principal de quien está haciendo su trabajo y a quien se mide por sus resultados deportivos, pero, cada día más, el impacto publicitario y la demanda del mundo de la moda de modelos deportistas está llevando a este deporte al filo del decoro.

La primera gran referencia

La revolución del circuito femenino comenzó, principalmente con la llegada de Anna Kournikova. La joven tenista rubia de ojos azules, nunca llegó a despuntar como la mejor del circuito pero era uno de los grandes reclamos de cada torneo al que acudía. Las pistas donde jugaba se abarrotaban y no eran precisamente sus golpes, o sus elocuentes gritos a la hora de pegarle a la pelota lo que más llamaba al gran público. Su atractivo era evidente y pronto llegaron las primeras ofertas profesionales lejos de las canchas. Finalmente, parece que le sedujo más el mundo de la moda que las canchas y su periplo como profesional como deportista fue más bien corto.

Al mismo tiempo llegó la revolución de las hermanas Williams. La potencia era la característica principal con la que irrumpieron en la elite del tenis. Por el contrario a Kournikova, las morenitas hermanas sí competían al máximo nivel dentro de la pista, pero sus extravagantes atuendos y su exótica forma de interpretar el espectáculo también dio mucho que hablar.

Venus se diseñaba sus propios vestidos, algunos realmente inusuales en el circuito.

Otros dignos de cabaret.

Pero su hermana no le andaba al a zaga y no iba a consentir, ni que le superara en el ranking, ni en popularidad.

Las pioneras de la belleza

Anteriormente, otras tenistas habían sido modelos de belleza en su país, como Gabriela Sabatini, que fue una de las primeras tenistas que acumuló a sus éxitos profesionales un gran reclamo del mundo de la moda y la belleza. La argentina estuvo considerada durante los 80, como una de la deportista más sexys.

Otras grandes campeonas también eran iconos de belleza. El curioso caso de Steffi Graf, empezó como una mujer con una belleza natural diferente al modelo clásico, pero acabó como un verdadero referente, especialmente en Alemania. Y acabó por convertirse, casi en una sex symbol, y en la mujer de Andre Agasssi, uno de los tenistas del circuito masculino que, por entonces, contaba con más reclamo en las féminas.

En la actualidad, casi no se puede entender el tenis femenino sin la expectación que se levanta en cada torneo por ver, por supuesto a las mejores raquetas mundiales, pero también a quien las empuña y su vestuario. Otra de las grandes sensaciones de principios de los 2000, fue María Sharapova. Además, la rusa, comparada constantemente por su físico con Kournikova, sí fue capaz de combinar, sobre todo al principio de su carrera éxitos profesionales con popularidad.

Las tenistas del Este de Europa, empezaron a escalar en el ranking WTA, y los contratos publicitarios no tardaron en llegar. Tampoco los romances más sonados dentro del circuito donde coincidían algunas jóvenes de gran talento con otros chicos de la ATP, como el caso de Nicole Vaidisova, que acabó casándose con Radek Stepanek y que también bajó mucho su rendimiento con respecto a las expectativas tenísticas que había generado su irrupción en el circuito.

Otra de las grandes bellezas que ha competido en lo más alto de la elite femenina ha sido Jelena Jankovic. Con grandes golpes y una belleza muy exótica, enseguida cautivó al gran público.

Además, agradecida con el reconocimiento a su figura, tanto dentro como fuera de las pistas, a Jankovic no lo ha asustado nunca ser el centro de las miradas, e incluso parece atraerle ciertas actitudes exhibicionistas.

Otra irrupción volcánica, por fugaz, poderosa y volcánica fue Ivanovic. La serbia se instaló pronto en el número 1 de la lista WTA y su físico le acompañaba para ser una nueva referencia del circuito en cuanto a tenis y belleza, pero su relación con Fernando Verdasco no le sentó muy bien a su niel de juego y prontó abandonó el Top 10.

El listón cada vez lo están poniendo más alto las tenistas y algunas, como Alizé Cornet, fue incluso llamada al orden por la organización del Australian Open dado que en la Copa Hopman que se disputó en Perth unas semanas antes, el atuendo era, excesivamente corto y transparente, de tal manera que, según la organización, podía distraer la atención de los árbitros, (o recogepelotas, como en la imagen).

Ha habido otros ejemplos de excesos que han llegado a sobresaltar a la opinión pública. Es el caso de Simona Halep. La joven rumana, cuya voluptuosidad era condición óbice para poder atender al juego con normalidad, tuvo que hacerse una reducción de pecho para, en principio, poder jugar al tenis sin riesgo de problemas físicos reales, y en segunda opción porque sus formas impedían, materialmente, el desarrollo natural de sus golpes y del juego y el seguimiento del mismo del público en general.

Lo cierto es que hoy, la imagen de la WTA, su número 1, la danesa Caroline Wozniacki, es, además de una gran tenista, lo suficientemente sexy como para no desentonar en el circuito.

No es fácil advertir dónde está el punto límite entre el machismo que impide a una mujer desarrollar su profesión con el atuendo que ella comprenda que le beneficia en el desarrollo de su juego o de su carrera profesional y el decoro o el sentido común que permite el correcto desarrollo de un deporte sin entrar en el morbo gratuito u otro tipo de actitudes que quedan lejos del mismo espíritu de este deporte.

Otros deportes

No obstante, en tenis no es el primer deporte que tiene que empezar a limitar a alguno de sus federados profesionales en sus atuendos. El primer caso se produjo en el squash. Vicky Botwright causó el primer gran escándalo al anunciar que quería jugar en tanga sus partidos profesionales. Las razones aludidas eran la comodidad de su prenda favorita, pero la WISPA, (la Asociación Internacional de Jugadoras de Squash Femenio) no se lo permitió.

Botwright, que no tuvo ningún reparo en presentar el equipaje con las que quería competir en sociedad, incluso aludió que sería una buena promoción para su deporte. Pero la WISPA no quería asociar la promoción y desarrollo del squash con las nalgas de la joven señorita.

Así que el deporte femenino sigue evolucionando en sus técnicas, la potencia de sus golpes y el merchandising. Evidentemente, no sólo de la venta de raquetas se abastece el tenis. Las grandes marcas de prendas deportivas no tardaron en especializarse, primero en el calzado y más tarde en los vestidos, shorts, pantis, tops y camisetas bien ceñidas.

Cambio de modelo

Y el modelo de tenista mediática ha cambiado bastante con respecto a los últimos 30 años. Si antes el tenis vendía jugadoras jóvenes, agresivas y vigorosas en sus golpes, como Arantxa Sánchez Vicario, icono español en los 80 y 90.

O las grandes damas que dominaron el circuito en las últimas décadas del siglo XX, Martina Navratilova y Steffi Graf.

Para finalizar, queda en la parte más rosa del tenis, las relaciones más llamativas de sus principales figuras. La primera en ser portada en distintos medios por su vida privada, fue la propia Martina Navrativola. Su orientación homosexual, (en realidad Martina se manifestó más como una persona bisexual, dado que manifestó en varias ocasiones, incluida su biografía Martina, 1985, que empezó a sentirse atraída por compañeras tenistas a los 18 años y también tuvo relaciones heterosexuales). La tenista de origen checo, ha sido una de las grandes defensoras de los derechos de los homosexuales a finales de siglo XX.

Amelie Mauresmo fue otro icono para las homosexuales. La francesa, generó polémica desde que, tras la final del Australian Open de 1999 contra Martina Hingis, ésta declarara que: “Mi rival es medio hombre”. Pocos meses después, Mauresmo reconoció públicamente su tendencia sexual.

Pero el debate, aquí, también se centró en el cambio de tipo de juego que empezaban a tener las nuevas tenistas del circuito, basado en la potencia inédita hasta entonces, de sus golpes. Hoy en día, la potencia en el golpeo es la principal arma en el circuito femenino. Pero no lo es menos, la potencia en general.

LA APUESTA del día

Comentarios recientes

¡No te pierdas ni una publicacion! X

Dale a "me gusta" en Facebook
Siguenos en Twitter