Rogers Cup. Masters 1000 Montreal

Vuelven las mejores raquetas del circuito. Con la Davis Cup en marcha y esperando que se cierre la temporada europea, con algunos torneos ATP 250

Con la Davis Cup en marcha y esperando que se cierre la temporada europea, con algunos torneos ATP 250 y el ATP 500 de Hamburgo, la elite mira hacia los próximos Masters 1000.

La próxima cita donde acudirán las primeras raquetas del mundo será en Montreal. Allí se abre la gira norteamericana que acabará con el US Open, el cuarto y último grande.

El inicio de temporada, tan claramente marcado por el dominio de Novak Djokovik, llega ahora a una fase crucial. Las pistas de cemento al aire libre van a ser las próximas protagonitas del circuito. América es un territorio donde muchos jugadores de primer nivel desarrollan su mejor versión, especialmente los locales. Jugadores como James Blacke o Sam Querrey, se dejan ver poco por Europa, concretamente en torneos de tierra batida. Ahora llega el circuito a su casa y aquello es su territorio. Otro gran especialista en estas pistas y que suele destaparse con grandes torneos es Robby Ginepri. Un peligrosísimo rival que no cuenta con el ranking suficiente para estar entre los cabezas de serie y que suele dar grandes sustos incluso a algunos de los favoritos.

Junto a ellos, la artillería americana contará con sus principales baluartes, Mardy Fish, que el año pasado brilló especialmetne en Cincinnati, donde llegó a la final y que defiende muchos puntos, o Andy Roddick, semifinalista en Cincinatti y habitual de las rondas finales en América. Además de los norteamericanos, también merece mención especial David Nalbandián. El argentino, con muchos problemas para afinar su puesta a punto física, llega normalmente a final de temporada más fino y enchufado, lo que, unido a su enorme talento, le convierte en un rival dificilísimo para quien quiera que se encuentre en en su camino. De cualquier forma, si alguien puede evitar que se repita la imagen de los 4 primeros del ranking en las semifinales de Montreal, Juan Martín del Potro pasa por ser la amenaza más firme.

El de Tandil va afilándose después de su grave lesión y es un especialista en dura. No hace falta más que recordar que fue el ganador del US Open hace dos años, donde completó un final de temporada espectacular.

MILOS RAONIC

Otro de los factores de Montreal que pueden ser determinante es la presencia de Milos Raonic. El local, que ya participó el año pasado en edad junior, ha ganado madurez y experiencia este año en el circuito y ya sabe lo que es tumbar a algún top 10, como Mardy Fish, o vencer dos veces de manera consecutiva a Fernando Verdasco y apuntarse su primer torneo de ATP, San José, sobre una superficie muy parecida a la que se va a encontrar en casa, en Canadá.

El pupilo de Galo Blanco, con su corpulencia y la facilidad con la que descarga su descomunal potencia, unido al factor local, le pueden convertir en una de las grandes sensaciones del torneo.

LOS 4 FANTÁSTICOS

Pero si por algo se está esperando ya la llegada de Montreal es por ver a los cuatro fantásticos otra vez en acción. Aunque Federer y Murray vuelven a la competición con sus selecciones nacionales para tratar de devolver a sus países a la Copa Mundial de la Davis, y Djokovic se ha embarcado en el proyecto de revalidar el título para Serbia, la verdadera competición individual, con puntos en juego, es en Canadá. Allí, volveremos a ver a los grandes dominadores del circuito.

A priori, Djokovic, que se ha mostrado tan dominante durante 2011, debería ser el favorito indiscutible. Pero ojo, porque Montreal es territorio privado de Roger Federer. El suizo ha ganado allí las dos últimas ediciones y cuatro en total. La duda será cómo responderán Andy Murray y Rafa Nadal. El inglés viene de sufrir un duro golpe en su casa donde fue superado, claramente por el mallorquín ante las grandes espectativas que se habían levantado en el Reino Unido por su posible presencia en la final. El futuro no es muy halagüeño para Murray, que se está estancando en las semifinales cada vez que cruza con Nole o Rafa, sea cual sea la superficie.

Pero no es menos interesante ver la resupesta del campeón español. Su caída del número 1 no ha sido circunstancial ni tiene nada que ver con ninguna merma física. Djokovic se lo ha arrebatado a raquetazos y ganándole en primera persona, cinco finales consecutivas y en todas las superficies. Nadal es un ganador con un gran espíritu combativo, pero puede sentirse amilanado ante la superioridad que Djokovic está manifestando sobre él en cada duelo directo.

Esta podría ser la sexta final en la que se vieran las caras, pero deberán superar obstáculos muy complicados. No sería de extrañar que alguno fallara esta vez a su cita con la revancha. O los dos.

Montreal espera.

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