Deliciano López, el bicho raro

La élite de la hierba española

Feliciano López alcanza los cuartos de final por tercera vez en su trayectoria profesional y apenas merece una mínima mención en el Telediario. Sólo otros cinco jugadores (masculinos) en la historia del tenis español han alcanzado esta ronda en el Grand Slam sobre hierba -Manolo Santana, Andrés Gimeno, Manuel Orantes, Juan Carlos Ferrero y Rafael Nadal- pero, acostumbrados a los logros del número uno del mundo, parece que el mérito de López no tiene tanto valor.

El toledano es un jugador distinto a los demás tenistas españoles en el sentido puramente "tenístico". Ni siquiera los deportistas mencionados anteriormente se han caracterizado por ser especialistas o, simplemente, encontrarse mejor sobre hierba (excepto quizás, y sólo quizás, Gimeno que llegó a semifinales en Wimbledon, ganó el dobles y fue finalista en Australia cuando era sobre hierba). Los jugadores españoles, la Armada, es por definición sólo invencible sobre tierra batida.

El estilo de juego de Feliciano López no es puramente de saque-volea, como buen español, también juega bien desde el fondo de la pista pero, desde luego, él es lo más parecido que hay en el tenis patrio a un Pete Sampras o, mejor aún, a un Patrick Rafter, el jugador favorito de Feliciano (según Wikipedia, que tampoco es para fiarse). En la actual edición de Wimbledon lleva más golpes ganadores que Roger Federer y lidera la carrera de saques directos con la redonda cifra de 100 aces (le sigue Tsonga con 22 servicios directos menos).

En 2005, Feliciano López alcanza los cuartos tras vencer a jugadores como Marat Safin y Mario Ancic, y se convierte en el primer jugador español en hacerlo desde Manuel Orantes. En aquella ocasión perdió contra Lleyton Hewitt en un campeonato que ganó Roger Federer.

Feliciano López. Segunda ronda de Wimbledon 2007.

Dos años más tarde, Feliciano volvió a ser noticia pero más bien en el Reino Unido que en España. El español "acababa" con la carrera de Tim Henman, el ídolo británico, eterno aspirante, y personaje mediático tan atacado y adorado como el propio Feliciano López. El tenista nacido en Toledo recuerda ahora aquel partido de segunda ronda donde tuvo que lidiar, no sólo con el tenista, sino también con el público. Lo mismo le espera en cuartos contra Andy Murray. Los que ayer le adoraban, mañana se le echarán encima para animar a que un británico se convierta por fin en vencedor del Grand Slam inglés.

Por si no fuera poco con la rivalidad lógica que el encuentro traía en sí, se une además el revuelo mediático que ha causado la madre del tenista escocés. Y es que un "problema" que ha tenido Feliciano López en su carrera ha sido su físico.

Al natural.

Judy Murray se ha empeñado en referirse al tenista español como Deliciano López (del inglés delicious, por si no queda claro) lo que parece haber despertado una especie de sentimiento de "vergüenza ajena" por parte de su hijo quien ha llegado a decir en su Twitter que el asunto le da "ganas de vomitar". Seguramente no será para tanto pero en el Reino Unido, igual que aquí, adoran todo este tipo de historias. De hecho, las casas de apuestas ya ofrecen cuotas de 10/1 a que Feliciano y Judy acabarán besándose.

Por si a Feliciano López no le hubiese costado suficiente hacer olvidar a los medios de comunicación nacionales las historias que genera fuera de la pista, ahora le toca arreglárselas con la prensa británica.

Parece que a López, al contrario de lo que pasa con las chicas, no se le acaba de perdonar que sea atractivo y lo aproveche, pero el caso es que no han sido los posados los que le han llevado a repetir por tercera vez en la ronda de cuartos de final del Grand Slam menos "amable" con los tenistas españoles. Fiel a su cita cada tres años, Feliciano sigue en Wimbledon. En 2005, el pase le costó cinco sets contra Marcos Baghdatis pero aún dió guerra a Marat Safin en cuartos con un resultado de 3-6, 7-5, 7-6, 6-3. Esperamos que mañana podamos ver algo parecido, que salga a la pista el Feliciano que jugó contra Andy Roddick en tercera ronda y no aquel que Martina Navratilova tildó una vez de "un poco vago". Y si no es así, da igual, es tan guapo...

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