Maldito número uno

¿Quién está contento con el sistema de puntos de la ATP?

Empieza otro Grand Slam ganado por Rafa Nadal el año pasado y, tal y como sucedió con Roland Garros, vuelve a hablarse de números. Los puntos de ventaja del español sobre su rival más directo, Novak Djokovic, las pocas probabilidades de que el de Manacor conserve su trono, la suma y resta de puntuaciones, la sombra de Federer que siempre es alargada... En definitiva, vuelve la polémica sobre el sistema que se utiliza para configurar el ranking de la ATP y la WTA.

Este mismo año en el Conde Godó, Rafa Nadal reiteraba su postura de ampliar el periodo que se tiene en cuenta para realizar la clasificación mundial de los mejores tenistas de 52 semanas consecutivas a 104 o, lo que es lo mismo, de un año a dos. El problema con el sistema actual es que potencia demasiado el dicho "Lo difícil no es llegar sino mantenerse". Los jugadores -especialmente los que ganan, como Nadal- tienen, no sólo que sumar puntos, sino defender los del año anterior.

Hasta el año 2000 se estructuraba la clasificación ATP teniendo en cuenta los 14 mejores resultados de los 12 últimos meses; criterio que se sigue manteniendo para elaborar los 'cabeza de serie' de los Grand Slam y para componer la Carrera ATP (ATP Race) desde donde se parte de cero. Sin embargo, para elaborar el Puesto o Posición ATP (ATP Entry) se empezaron a tener en cuenta las últimas 52 semanas consecutivas y la puntuación en los siguientes 18 torneos (obligatorios para aquellos jugadores que terminen el año entre los 30 primeros): los cuatro Grand Slams, ocho Masters 1000, los cuatro mejores ATP World Tour 500 y los dos mejores resultados de ATP World Tour 250, Challenges y Futures. Todo esto, con matizaciones en las que no vamos a entrar, se combinó con la Carrera ATP hasta 2009.

El mismo 2009 la ATP, además de cambiar las categorías de algunos torneos, decidió prescindir de la ATP Race para no tener dos sistemas de puntuación y evitar así confusiones. Ya ese año, muchos jugadores, entre ellos Djokovic, mostraron su descontento por estar obligados a jugar determinados torneos para no perder los puntos ganados el año anterior. Durante el Masters de Madrid se quejaba de que, pese a que venía de jugar tres finales de Masters 1000 seguidas (Miami, Montecarlo y Roma) y ganar en Belgrado, había perdido el nº3 a favor de Andy Murray y calificó el sistema de "cruel". Nadal en aquella ocasión mostró su apoyo al serbio con el mismo argumento que esgrimió este año en Barcelona: si se tuvieran en cuenta los dos últimos años, la presión sobre los jugadores sería menor y su carrera deportiva mucho más larga, ya que no tendrían que jugar todas las semanas.

En un principio, el sistema de puntuación se cambió para satisfacer a aquellos que querían que el número uno a final de año fuese aquel que ganase Grand Slams. En teoría tendría que dar resultado: si no se descuentan los puntos obtenidos el año anterior, al ganador novel de un grande le resultaría muy difícil alcanzar al número uno. Sin embargo, en algunos casos, como es evidente en la WTA, parece que la jugada no ha salido del todo bien.

Dinara Safina

En 2009, las hermanas Williams y buena parte de la opinión pública, "renegaban" de la legitimidad del número uno de Dinara Safina, igual que ocurre ahora con Caroline Wozniacki. Dos número uno que nunca han ganado un Grand Slam. Nadie duda de las cualidades de ninguna de las dos pero es cierto que es un poco decepcionante que lo ganen todo excepto las grandes citas donde se tienen que enfrentar a las mejores jugadoras del mundo.

Desde el punto de vista de los aficionados al tenis -al menos desde el de esta aficionada-, el sistema parece acertado. ¿Que los mejores tenistas tienen que jugar todas las semanas? Pues que jueguen. ¿Que tienen que defender puntos para demostrar que siguen siendo los mejores? Que lo demuestren si lo son.

Lo único que nos ablanda son los lesionados. Serena Williams, pese a su pie y su embolia pulmonar, sólo ha estado ausente un año pero si pierde Wimbledon, se le van otros 1.000 puntos, lo que sería un buen varapalo para la norteamericana. También es el caso de Juan Martín Del Potro quien, después de ganar el Abierto de Estados Unidos en 2009 y llegar a ser número 5 a principios de 2010, está sufriendo para recuperar su lugar en el ranking y, aunque ahora es nº21, en Enero de este año alcanzó la posición 485. Bien pensado, tampoco nos dan tanta pena: la americana ya ha ganado mucho y el argentino, con 22 años, aún tiene tiempo de sumar y restar muchos puntos, aunque tenga que jugar todas las semanas.

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