Andy Murray: la sensación que va a ganar Wimbledon

Se acerca Wimbledon, vuelve la Murraymania al Reino Unido, fenómeno que se  ha repetido en los dos últimos años tras las buenas temporadas del escocés.

Se acerca el Grand Slam de Wimbledon y, un año más, los británicos se muestran sedientos por encumbrar a su nuevo héroe. Sucedió con Tim Henman y vuelve a pasar con Andy Murray: todos los años son el año en que va a ganar el título en el All England Club.

La Murraymania es todo un fenómeno que viene repitiéndose especialmente en los dos últimos años, cuando el escocés ha empezado a conseguir cosas importantes. En 2009, el escocés ganó en Queen's después de que ningún británico lo lograse desde 1938, y alcanzó las semifinales en Wimbledon, donde perdió contra un hiper-motivado Andy Roddick; el año pasado, venía de disputar (y perder) la final del Abierto de Australia pero tampoco pudo pasar de semifinales en Londres. Este año, viene de ganar Queen's después de que ningún británico lo ganase dos veces desde Francis Gordon Lowe en 1914, y de disputar (y perder) la final del Abierto de Australia. ¿A la tercera va la vencida?

Andy Murray, que parece haber encontrado la paz con los medios y el público inglés tras algunos años de diferencias, está encantado con su forma y con su victoria sobre hierba. Tras ganar en Queen's declaraba a la prensa británica: "Voy a Wimbledon con la sensación de que voy a ganar el torneo. No creo que pueda ir con ninguna otra actitud y creo que estoy jugando buen tenis". Su semifinal ante Roddick fue épica pero la final ante un Tsonga en estado de gracia, ha sido una auténtica inyección de confianza para el escocés.

Clive Brunskill/Getty Images/lainformacion.com

La relación amor-odio de Murray con sus compatriotas se explica por una cuestión histórica y política que tiene que ver con el lugar de Escocia dentro del Reino Unido. Es sabido que a un escocés lo peor que le pueden hacer es decirle que es inglés o tratarle como si lo fuera. El trato hacia el tenista de Dunblane por parte de la prensa británica (siendo la de Inglaterra la de mayor peso) siempre ha sido muy claro: británico cuando gana, escocés cuando pierde. Y ahora que se acerca el momento de ganar, Andy es, evidentemente, británico.

Existe una página web andymurrayometer.com que se encarga de medir lo escocés o lo británico que es Murray (no es broma). Tras la final de Queen's, "lo británico" del tenista ha subido hasta un 77%. Este porcentaje dependerá enteramente de la ronda en la que el escocés salga eliminado de Wimbledon.

Curiosidades extradeportivas aparte, lo cierto es que este año sí podría por fin ser el año de Murray. Todo el mundo tiene la vista puesta en los tres favoritos: Nadal, Djokovic y Federer; los tres con mucho que demostrar. Sin embargo, la única presión que tiene Andy -que no es poca- es la de los medios de comunicación de su nación. Además esta presión no es tan grande como en años anteriores, ya que hay muchos que esperan otra "decepción" por parte del joven escocés y, por si fuera poco, de todos es sabido que viene arrastrando lesiones y malestar en muñeca, codo y tobillo.

Y pese a todo: creemos en Andy. Con permiso del séptimo jugador de la historia con más semanas en el número uno, del mejor jugador del momento y del mejor de la historia (Nadal dixit), buena parte del mejor tenis de esta temporada, nos lo ha dejado el impredicible y, muchas veces, genial Andy Murray. El británico no sólo ha conseguido imponerse en el torneo sobre césped pre-Wimbledon más importante de la temporada sino que lo ha hecho con cosas como esta:

Insistimos en que, sin desmerecer a los "rompe-récords" del circuito y sin contar el primer set entre Federer y Djokovic en las semifinales de Roland Garros, el mejor tenis últimamente es de Murray. Hemos visto no sólo a un Andy Murray que juega de manera impresionante sino que hace también que sus rivales tengan que sacar su mejor tenis.

Cuando vemos a un Murray que juega así, nos hacemos la misma pregunta que nos hacíamos con Djokovic el año pasado: ¿por qué no gana Grand Slams? ¿por qué es el eterno semifinalista? Y la respuesta es la misma que obteníamos con el serbio: la cabeza.

Murray rompiendo raquetas

Murray es un jugador temperamental al que le encanta soltar improperios y cuyo jugador favorito de todos los tiempos es André Agassi. Capaz de salvar de manera brillante cualquier situación desfavorable pero que tiene la peligrosa tendencia de jugar al límite, con todo en contra. Esto le ha convertido en un "gran remontador" pero con el nivel de jugadores como Federer, Nadal o Djokovic, el riesgo de ir a remolque es demasiado alto.

El escocés quizás debería apuntarse a clases de meditación o simplemente tomárselo con más calma. Lo que está claro es que no puede "tirar" media temporada tras haber perdido una final de Grand Slam. Le pasó el año pasado y, en menor medida, esta temporada tras haber caido en las finales de Australia contra Federer y luego contra Djokovic. Jugar una final de Grand Slam debería ser un triunfo pero Murray es un hombre de altibajos y sus bajos -con perdón por la redundancia- son a veces muy bajos.

Seguramente, parte de su grandeza esté precisamente en la volatilidad de su personalidad. Quizás por eso despierta pasiones y ha sido capaz de acuñar el término Murraymania; de hecho, para que os hagáis una idea, os recomendamos el vídeo del fan que podéis ver en el artículo de puntodebreak Fresas, nata y la fiesta del tenis.

Andy Murray es todo un carácter dentro y fuera de las pistas. Capaz de perder una final de Grand Slam y salir del paso con sentido del humor: "Puedo llorar como Roger, es una pena que no pueda jugar como él", o de quitarse de un plumazo la imagen de tenista gruñón gracias a los Jackson 5.

Andy se queda de nuevo como finalista porque el premio al mejor karaoke de Roland Garros 2010 se lo tenemos que dar a Robin Söderling. Veremos qué sucede este año con el escocés en Wimbledon: si lo convierten en Lord o lo expulsan del país.

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