De China al XIX, pasando por los olmecas

El tenis nació hace 150 años pero tiene antepasados ilustres

Grabado del 'Jeu de Paume' francés
Grabado del 'Jeu de Paume' francés

¿Qué tienen en común un pudiente de la Grecia clásica, un patricio romano, un atleta olmeca, un persa y un nombre francés del siglo XVIII? Pues que todos ellos jugaban a los distintos antepasados del tenis. Épocas muy distintas pero una misma cosa en común: el gusto por competir con una pala o raqueta y una bola de por medio.

Aunque el tenis, tal y como lo conocemos hoy en día, nació en el Reino Unido en el siglo XIX, el hombre siempre ha tenido gusto por jugar con la pelota en juegos de habilidad y potencia. De hecho, las primeras referencias que se tienen sobre algo que se asemeja al tenis son de un juego que se practicaba en la antigua China hace miles de año. Sin embargo, este 'dinosaurio' está más cercano a lo que hoy es el bádminton, puesto que se jugaba con palas y un trapo con un lazo atado y la movilidad de la bola no era tan elevada como hoy.

Antigua Grecia

La historia y el arte han dejado muestras de cómo en distintas partes del mundo, sin conexión cultural entre sí y con cientos de años de diferencia, el hombre sentía admiración por este deporte. En Grecia, donde el culto al cuerpo reservó sólo espacio en las crónicas para grandes glorias físicas, se han recuperado estatuas en las que se ven a dos esclavos esperando a que su señor golpee una pelota con una pala. En Roma, sobre todo las mujeres de los patricios que gobernaban el Imperio, se divertían con varios juegos en los que una bola era golpeada por varias personas con palas de distintas formas y tamaños.

Era un divertimento, un pasatiempo para las clases altas. Sin embargo, en las culturas amerindias sí se veía como una demostración de quiénes eran los mejores. Incas, aztecas y olmecas disfrutaban con competiciones cuerpo a cuerpo, lo más parecido al deporte moderno. Y uno de sus juegos de cabecera era el Pok-a-tok, con sus distintas variantes de nombre y reglas según la cultura y el momento que se atienda. En él se mezclaban ritos y competitividad, pero sobre todo quedó el gusto por darle a la pelota con algún utensilio y no sólo con la mano.

En Persia, a partir del siglo X hay datados distintos juegos de pelota, a la que se golpeaba con una pala, un bastón e incluso con el antepasado más reciente de nuestra raqueta. La única diferencia es que era a caballo.

Jeu de Paume

Todo este bagaje fue tamizado por el siglo XVIII francés, cuando también se experimentó con la pelota y las raquetas y donde se comenzó a ver una cuerda entre los dos contrincantes o equipos. El 'Jeu de Paume' se considera el antecedente directo del tenis moderno y en la figura en la que se inspiró el coronel inglés Walter Clopton Wingfield para sentar las bases.

Así, con todo este caldo de cultivo, el siglo XIX vio nacer lo que hoy es el tenis. Se popularizó entre las clases aristocráticas con una rapidez sorprendente, sobre todo gracias al gusto por la competición y a que las reglas eran sencillas, claras y comunes en todos los países. Esto propició la aparición de los primeros torneos internacionales y, con el eco que se empezó a hacer la prensa, ya tenemos el tenis casi tal y como ha llegado a nuestros días.

Una vez acabada la Segunda Guerra Mundial, el mundo del deporte se fue abriendo a cada vez más gente y el tenis no iba a ser menos. Llegó a un nivel de popularidad tan alto que se tuvo que 'abrir' a todo el mundo, comenzando la verdadera democratización del circuito profesional, lo que se conoce como Era Open. Con ella, el tenis alcanzó la mayoría de edad.

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