¿Quién fue Rod Laver?

Dominó el tenis en los años 60

Rod Laver
Rod Laver

Once títulos de Grand Slam, cinco de ellos de la Era Open, avalan a este hijo de tenistas australiano. Rod Laver (1938) es el mejor tenista que ha dado el continente oceánico, un jugador que dominó la etapa de los años sesenta en el tenis, en la que coincidió con tenistas como su compatriota Roy Emerson, Manolo Santana o Andrés Gimeno.

Rod Laver

El australiano tiene marcados en rojo dos años de su calendario de vida: 1962 y 1969. Dos años, separados en el tiempo, pero con una característica en común: en los dos Laver consiguió una hazaña única: los cuatro títulos de Grand Slam en un año natural. Encadenó Australia, Francia, Wimbledon y Estados Unidos en dos ocasiones, una hazaña que todavía no ha logrado igualar nadie más.

La casualidad quiso que su nacimiento coincidiera con el gran año del estadounidense Don Budge, el primer tenista que logró la hazaña de encadenar los cuatro títulos en una misma temporada. En este caso, 1938 fue el año de Budge, que consiguió así sus últimos cuatro campeonatos de Grand Slam y se convirtió en el primer tenista capaz de lograrlo.

Ni Pete Sampras, ni Bjorn Borg ni Roger Federer. Ninguno de ellos se ha hecho con este logro que marca la línea entre los jugadores de tenis y las estrellas del tenis. Mauren "Mo" Connolly (1953), Margaret Smith Court (1970) y Steffi Graf (1988) consiguieron los cuatro títulos en el circuito femenino. Nadie más se ha atrevido a lograrlo, y será muy complicado que algún tenista lo vuelva a conseguir.

Pero para ganar una final, primero hay que jugarla, y casi siempre, perderla. El primer partido de este tipo que jugó el australiano en un Grand Slam fue en Wimbledon, en 1959, cuando cayó en la final contra el estadounidense Álex Olmedo, sin haber vencido un solo set.

Entre 1962 y 1968 vivió un gran ciclo en su vida en el que no visitó las finales de los grandes. Ni siquiera las primeras rondas. Al convertirse en tenista profesional, no pudo disputar los Grand Slam en los cinco años posteriores a 1963, incluido este, hasta la llegada de la Era Open en 1968.

Participó en el US Pro Championship, el Wembley Pro Championship y el French Pro Championship, torneos en los que sí que podía acceder a premios en metálico, a diferencia de los Grand Slam, vetados a jugadores profesionales. En total logró ocho títulos y seis finales de los quince torneos que jugó en esos cinco años. Su dominio en el tenis era evidente.

Desbancó incluso a figuras profesionales de la época como Pancho Gonzáles o Ken Rosewall. Laver consiguió batir en 23 de los 32 partidos en los que se enfrentó a Rosewall en la Era Open. Los números en la etapa anterior no son del todo claros, pero favorecen a Laver en todos los casos.

En finales Laver ganó 35-20, aunque en Grand Slam la cosa está más igualada: cada uno de ellos se llevó una: el Abierto de Francia de 1968 fue para Rosewall, pero Laver se tomó la revancha en 1969.

Ya han quedado atrás los años de los grandes dominadores del tenis, que marcaban una época y prácticamente se paseaban por las canchas. McEnroe contra Borg, Agassi contra Sampras, Federer contra Nadal,... el tenis se escribe a base de antagonismos desde hace años, lo que complica la búsqueda de hazañas a lo Rod Laver.

Con 18 años ya formaba parte del equipo de Copa Davis de Australia, la gran dominadora de los años sesenta. En esta competición también consiguió récords el jugador australiano: jugó durante cinco años, no consecutivos, y en todos consiguió alzarse con el trofeo.

Laver ganó cuatro de cada cinco partidos que jugó en la Era Open, pero tuvo la mala suerte de que no existiera durante gran parte de su carrera una clasificación de jugadores fiable como el actual ranking de la ATP. Con ella posiblemente se acabarían las discusiones sobre si es uno de los mejores tenistas de la historia o no.

Rod Laver y Rafael Nadal

Por números de torneos grandes, Laver (11) sería el cuarto tenista de la historia tras Roger Federer (16), Pete Sampras (14) y Roy Emerson (12). Por número de títulos, adelantaría hasta a Jimmy Connors, que cuenta con un centenar de trofeos.

Pero los libros ni siquiera se ponen de acuerdo a la hora de cifrar el número de torneos que atesora el "Cohete" Laver en su palmarés. Algunos hablan de hasta 184 títulos entre 1959 y enero de 1976. Otros sólo cuentan los de la Era Open, como si el anterior balance de victorias no hubiera existido.

Su juego era muy completo, con un saque y una volea muy trabajados y agresivos golpes de fondo. Su técnica podría considerarse como impecable, era muy rápido y ágil. Lo mejor de su forma de juego era la facilidad para adaptar el juego a las diferentes superficies a las que se enfrentaba, algo complicado de encontrar en nuestros días.

Se llevó 1,5 millones de dólares, lejos de los más de 60 millones que lleva Roger Federer en su carrera. A pesar de ello, fue el primer jugador que sobrepasaba la frontera mágica del millón de dólares. Si hubiese jugado en la época actual se habría hecho de oro jugando al deporte que más le gusta, pero quizá lo habría tenido más complicado para conseguir algunas de las hazañas que le hicieron grande. Su figura pervivirá siempre desde el estadio central del Open de Australia, que desde 2000 recibe su nombre.

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