¿Podrá ganar Murray un grande?

Ha perdido tres finales de Grand Slam

Andy Murray soporta sobre sus hombros el peso de toda Gran Bretaña. El tenista escocés es la principal esperanza de una afición ansiosa por tener un número uno entre sus filas. Desde 1973, año en que comienzan los registros del número uno masculino, ningún jugador británico se ha encaramado a este puesto.

Murray, por tanto, tiene la presión de convertirse tarde o temprano en una estrella si no quiere terminar aplastado por la historia. Pero, ¿tiene lo que se necesita para alcanzar la gloria? ¿Qué hace falta para que llegue a la punta de la cima?

El escocés se mantiene desde hace años en los primeros puestos del ranking. Actualmente, ronda el quinto puesto de la clasificación ATP, y alcanzó su máximo en agosto de 2009, cuando fue segundo. En total lleva más de quince millones de dólares de ganancias en su carrera y la última final que alcanzó fue la del Abierto de Australia, donde perdió contra Novak Djokovic.

Lleva tres finales de Grand Slam perdidas: ¿ganará alguna algún día? Tiene talento para ello y conocimientos suficientes. Le falta "el tiro", destacar claramente en algún aspecto del juego, como el saque de Roddick o el revés de Federer.

Pero su mayor "debe" es el de la solidez mental. No le falta actitud competitiva, sino que es incapaz de deshacerse de la presión de la que hablábamos antes. Son muchos años sin un gran campeón inglés, todos esperan de él que haga algo importante... y no es capaz de ello. Le puede la presión y lo demostró ante el serbio Djokovic en Australia.

Necesita tanto ganar que se preocupa demasiado con cada derrota. En las tres finales de Grand Slam, además, tuvo la mala suerte de enfrentarse a grandes rivales que estaban y están muy en forma (Roger Federer y Novak Djokovic), lo que dificultó más aún su tarea. Pero debe superar el miedo a los grandes rivales para poder hacer algo más importante en el mundo del tenis.

Fuera del terreno de los cuatro grandes, Murray ha vencido en 17 torneos en su carrera, por los 20 de Djokovic, los 49 de Nadal o los 75 de Federer, y solo ha repetido en San José, San Petersburgo y Doha. Está claro que sabe cómo ganar, pero su mayor logro son seis ATP Masters 1000 y una estrella no puede vivir de estos torneos. No, si no quiere que la historia se lo devore efímeramente; no, si no quiere que su propio "mal del Grand Slam" aumente su ansiedad y viceversa, en un círculo vicioso.

En "casa", en Wimbledon, poco a poco ha ido mejorando desde que debutara en 2005 y llegara hasta tercera ronda. Una cuarta ronda, los cuartos de final de 2008 y las semifinales de 2009 fueron sus siguientes resultados. En 2010 se podía esperar que alcanzara el último partido, pero Murray volvió a quedarse bloqueado en semifinales.

Su mejor resultado en París son unos cuartos de final, mientras que en el Abierto de Estados Unidos tuvo una aparición esporádica en la final que no ha estado acompañada por grandes resultados en otras ediciones.

Tiene lo que se necesita para ganar un grande. Las finales solo las pierden los que las juegan, y después de tres derrotas se puede pensar que ya es su momento. Hasta que no deje atrás el bloqueo ante rivales como Roger Federer, Rafa Nadal o Novak Djokovic, Andy Murray no podrá ser considerado un grande.

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