Retirada Dementieva: reír, llorar y volver a reír

La retirada de Elena Dementieva del tenis profesional es sin dudas la noticia del año en el circuito WTA. La retirada de Elena Dementieva del tenis profesional...

La retirada de Elena Dementieva del tenis profesional es sin dudas la noticia del año en el circuito WTA. Cuando se retira un tenista top las lágrimas recorren todas las pistas del planeta. Una mezcla de nostalgia inmediata con tristeza, porque nunca más lo veremos raquetear por los circuitos profesionales. Es cierto que las esperanzas no se pierden: el caso Clijsters lo demuestra con creces. Pero en realidad las posibilidades de regresar son bajísimas y una retirada siempre es motivo para ver fotos amarillas, primero, y gozar, después. Pongámonos de pie para homenajear a la rusa Elena Dementieva, una de las mejores que vio la WTA en la última década. La retirada de Elena Dementieva sucedió de forma inesperada, sin embargo también lo hizo en el mejor contexto posible, y aunque fue muy chocante para el resto de las colegas que, tarde o temprano, se verán inmersas en el mismo mar de emociones, ver llorar a Dementieva en el suelo de Doha junto a Zvoraneva y Clijsters nos transmite lo mismo que una película inacabada, pero fabulosamente guionizada. Desde su último título, en París, cuando derrotó a la checa Lucie Safarova en febrero de este año 2010, hasta sus comienzos en el Central Red Army Tennis Club en Moscú, la rusa se detiene en cada momento y reflexiona: ¿qué hice para merecer este reconocimiento?

Dos finales de Grand Slam y el oro olímpico en Pekín 2008 podrían alcanzar para sintetizar la carrera de Elena Dementieva, aunque estaríamos esquivando aquellos "mojones" imprescindibles como la final de la Copa Federación de 1999, cuando la rusa le ganó a Venus Williams tras una gran remontada. Ese fue el único punto que logró el gigante asiático entonces, pero se hizo inolvidable por llegar de la mano de una jovencita que con tan solo 18 años ya era top 100. A los 23 se metería en la élite del tenis femenino y no saldría de allí hasta su retirada. Antes de ser la tenista que hoy todos conocemos, Dementieva fue creciendo en base a pequeños logros: tercera ronda del US Open en 1999, top 20 en el Ranking WTA en el 2000, primera rusa en alcanzar las semifinales del US Open (también en el 2000), y, para coronar el año, una medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Sidney 2000. Irónicamente, la rubia de Moscú perdió la final con Venus Williams en sets consecutivos. De todas maneras, su gran actuación en los comienzos del nuevo milenio la hicieron merecedora del premio "Jugadora de mayor progresión del Año", un diploma que la WTA otorga anualmente.

El premio no fue en vano. A partir de 2001 Dementieva se hizo más famosa aún, especialmente al sacar de escena a su compatriota Anna Kournikova, quien era hasta ese momento la mejor jugadora de Rusia. Todas las miradas comenzaron a caer sobre la moscovita de 1,80m, de potente derecha y bello caminar. En 2002 alcanzó su primer final de Grand Slam (US Open) en la modalidad de dobles junto a la eslovaca Janette Husarova, con quien terminaría ese mismo año coronando una historia de éxitos en el WTA Tour Championships. ¿Y los títulos en singles? El primero llegó en la tierra batida de Amelia Island, Estados Unidos, en abril de 2003. Individualmente, la rusa necesitó un poco más de paciencia para levantar un trofeo. Lo intentó cuatro veces y nada. Hasta que en la quinta, para ella la vencida, despachó a Lindsay Davenport y se hizo del título en la arcilla norteamericana. Y ese año festejó cual joven en su graduación escolar: top 10, premio propio, verduga de Henin con un partido increíble y dos títulos más en los torneos de Bali y Shanghai, ambos venciendo a la estadounidense Chanda Rubin. ¡Feliz 2003!

Ya con el status de poderosa, se esperaba que diera el gran salto haciéndose de algún Grand Slam. Como ocurre con todos los tenistas, si no has ganado un 'major', por más que estés entre los mejores 10 del mundo, no eres considerado un fenómeno. Y ahí comienza a sentirse la presión. Pero Dementieva siguió su camino, respetando las señales y avanzando de la misma forma que lo había hecho hasta entonces. Pudo alcanzar dos finales de Grand Slam en 2004, pero su amiga de la infancia Anastasia Myskina, en Roland Garros, y Svetlana Kuzntetsova, en el US Open, le dejaron una dulce amargura para el resto de su vida. Ese pareció ser el momento para Dementieva, quien nunca más lograría meterse en una final de tal calaña. Tras perder la final en Flushing Meadows, se percibía que la rusa iba a bajar su nivel. Es casi automático, ya que los tenistas no son robots (algunos tal vez sí). Y los que vaticinaron dicho descenso estaban en lo cierto. Elena nunca llegó a ganar un Grand Slam y tampoco pudo alzarse con el número uno del ranking WTA, aunque estuvo cerca de hacerlo. Sin embargo para sacarse la rabia de los 'major' que no fueron, la rusa se reivindicó logrando grandes victorias en 2006, 2007, 2008 y 2009. De las más recordadas, la final ante Serena Williams en Moscú y ante su paisana Dinara Safina en los Juegos Olímpicos de Pekin 2008. Dos remontadas para ver en VHS un domingo de lluvia. A su vez, le sacó de las manos sin problemas la final de Tokio a Martina Hingis en 2006 y la de Sidney a Serena en 2009, cuando alcanzó el mejor ranking de su carrera (3). En total, Dementieva se retiró con 16 títulos individuales, seis de dobles, una medalla de oro, dos Grand Slam que no fueron y una mezcla de sensaciones que progresivamente digerirá. Y hasta aquí nuestro pequeño homenaje a Elena Dementieva. Sin embargo la rusa merece más, así que para el recuerdo dejamos la despedida que sus propias compañeras le han querido otorgar.

Futuro no muy lejano. "Es cierto que espero cambios en mi vida privada en un futuro cercano. No quiero dar detalles, porque son muy íntimos, cosas íntimas, pero admito que tomé la decisión de abandonar porque quiero empezar una familia, tener niños", descubrió Dementieva, quien ya descartó regresar a las pistas como su colega Clijsters.

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