Gemidos en el Tenis: Estudio científico

Resulta interesante estudiar todas las particularidades que esconde el mundillo del tenis y a través de ello descubrir que no sólo la fuerza, concentración, temperamento, técnica y una notable condición física son los elementos sustanciales que necesita un tenista para triunfar. ¿Qué más hay? Sería la pregunta inminente al caso. La respuesta la brinda un estudio científico que investigó sobre los gemidos en el tenis que emiten los jugadores al impactar la bola. Él mismo arrojó como resultado que aquellos tenistas que producen dicho ensordecedor sonido tienen una mayor posibilidad de llevarse el punto durante un partido.

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María Sharapova aturde en las gradas, en los televisores y hasta en los celulares. Sus gemidos no sólo tapan oídos, también provocan el morbo y en algunos casos, el deleite de los aficionados, quienes llevan ello hacia otro mundo, un poco más fantasioso. Rafa Nadal, número uno del mundo en la actualidad, no escapa al debate: el español también irrita con sus constantes sonidos, los cuales viajan con la misma intensidad que la bola desde su brazo izquierdo.

Este tema entonces, siempre fue un punto de polémica y debate. Pero a su vez, también se trata de un caso poco abarcado y menos estudiado. Pero ahora, el camino se comienza a esclarecer: el exagerado grito de los tenistas mencionados en el segundo párrafo tras pegarle a la bola, fue lo que motivó a la Universidad de Columbia Británica, para que, en colaboración con la Universidad de Hawaii, investigue sobre este poco explorado campo del mundillo del tenis.

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La revista PLoS ONE fue la que reveló dicha estudio científico, explicando que para la demostración de la tesis, los psicólogos Scott Sinnett y Alan Kingstone tomaron como campo de estudio a 33 estudiantes universitarios voluntarios. A estos, se les exhibieron vídeos de infinidad de tenistas disputando un encuentro, a fin de poder someterlos a la siguiente prueba: adivinar a qué dirección se dirigiría la bola en el instante preciso que parte del brazo del jugador. Los estudiantes ante dicho estímulo debían responder marcándola en un teclado.

¿Qué se descubrió con la pruebas? Sencillo: siempre que un tenista golpeaba la pelota con el grito de descarga, la respuesta de los voluntarios se desataba mucho más lenta y las probabilidades de acertar disminuían sensiblemente. Esto entonces, derivó a la siguiente conclusión de los profesionales que llevaron adelante la investigación: “El sonido interfirió con el desempeño de los participantes, haciendo su respuesta menos rápida y exacta". Científicamente entonces, hay un adelante. O al menos un paso, hacía una explicación más afinada, detallada y cercana al caso. Pero para confirmar la hipótesis que arrojó dicha investigación, las universidades que encabezaron esta aventura necesitan comprobar si esto también infiere en un tenista profesional y no sólo en los "conejillos de indias" utilizados para la ocasión. Otra de las variables a estudiar para comprobar el resultado de la tesis es respecto a sí en virtud del entrenamiento constante, los tenistas se han acostumbrarse a los gemidos impidiendo así que afecte a su rendimiento.

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