Wimbledon: La reina Isabel II volvió tras 33 años
Después de 33 años la reina Isabel II volvió a visitar Wimbledon, el Grand Slam más añejo de la historia del tenis. Lo hizo este jueves y fue testigo del triunfo de Andy Murray ante Jarkko Nieminen por 6-3, 6-4 y 6-2. La última vez que la soberana había pisado el All England data de 1977, casualmente año en el que se dio el último título de un británico en La Catedral: Virginia Wade en individuales femeninos.
La reina Isabel II volvió a visitar Wimbledon tras 33 años, el Grand Slam más añejo de la historia del tenis. Lo hizo este jueves y fue testigo del triunfo de Andy Murray ante Jarkko Nieminen por 6-3, 6-4 y 6-2. La última vez que la soberana había pisado el All England data de 1977, casualmente año en el que se dio el último título de un británico en La Catedral: Virginia Wade en individuales femeninos. Con sus 84 años a cuestas pero las sonrisa y la elegancia siempre presente, la reina causó estupor y furor cuando alrededor de las 11 de la mañana arribó al All England Club. Durante su recorrido por las instalaciones del club más prestigioso y millonario de Inglaterra, la soberana dialogó con varios jugadores, saludó a la multitud y almorzó en el coqueto Club-house en compañía de Virginia Wade, Venus Williams y Roger Federer, quien estuvo junto a su esposa, Mirka, entre otros. Para los curiosos le detallamos en qué consistió el menú que disfrutaron tanto la reina como los tenistas: un plato de salmón con espárragos, pollo marinado con naranja y miel y fresas de postre.
Luego del breve almuerzo, pasó a la pista central para observar el partido de turno. Ni bien entró, el público se puso en pie y aplaudió. A su lado se sentaron su primo, duque de Gloucester, y el presidente del club. A sus espaldas estuvieron Wade y Tim Henman, un personaje típico inglés con mucha urbanidad y la espalda un tanto rígida; digamos claro, el ideal del 'gentleman'. Justamente el partido de turno lo disputaba un británico un tanto polémico, pero británico al fin: Andy Murray. ¿Porqué polémico? Alguna vez confesó que prefiere el Abierto de Estados Unidos antes que el legendario y añejo Wimbledon. Por ello y otros elementos, hasta se generaron dudas sobre si le ofrecería su reverencia a Isabel. Pero todo quedó despejado en el césped: la perpetró al entrar y al salir, plegando la cerviz, una mano en el vientre y la otra en la espalda. Como debe ser. Respeto ante todo.
Lo interesante es que la reina volvió a deslumbrar al mundo con su aparición distinguida sobria y con clase. Es cierto que prefiere los caballos. El tenis le aburre y por ello -seguramente- tardó tanto en volver. Pero lo hizo y quizás le vuelva a dar su bendición para que un británico triunfe. Ahora, ¿volverá el año que viene en el 125 aniversario del All England Lawn Tennis and Croquet Club? Seguramente lo haga, por eso el presidente de Wimbledon, Tim Phillips, confesó estar "encantado y honrado" de esta nueva visita de la reina, que nada menos es la cuarta en la historia del torneo tras las de 1957, 1962 y 1977.

















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