Ion Tiriac, el hombre de las mil facetas

Ion Tiriac, de 70 años de edad, nació en Brasov, Rumania. Su vida estaba encaminada a relacionarse con el deporte. En 1964 integró el seleccionado olímpico rumano que participó en los Juegos de Tokio pero inmediatamente, cambió el destino dedicándose profesionalmente al tenis. Como deportista, fue número dos de su país, detrás del legendario Illie Nastase. Juntos, ganaron el dobles masculino de Roland Garros en 1970 y alcanzó además varias finales de Copa Davis.

Sus logros deportivos fueron algunos importantes. No fue sobresaliente en su carrera pero tampoco fue olvidable. Igualmente, y más allá de su riqueza técnica, su vida cambió cuando, años más tarde, se retiró de la actividad profesional y comenzó su carrera de manager.

[video:http://www.youtube.com/watch?v=Go_UViPc9ws]

En primer lugar, el hombre de prominente bigote entrenó al entonces número 2 del mundo, el argentino Guillermo Vilas a quien condujo al título de Roland Garros en 1977. Tiriac era, como entrenador, un hombre que tenía controlado absolutamente hasta el menor detalle en la vida del tenista. "Necesitaba a un hombre que se preocupara no sólo del juego, sino de todos los detalles que rodean al jugador. Horarios, entrevistas, hoteles, viajes. Necesitaba un tipo con la experiencia de Tiriac", declaró Vilas años después. Años más tarde, su vida cambiaría el rumbo cuando conoció a un chico de 15 que tenía una técnica rica con la raqueta en sus manos y a quien decidió contratar. El muchacho era un tal Boris Becker.  Después de una interminable carrera de éxitos y cuando dejaron de trabajar juntos, Tiriac reconoció que "hice de Boris uno de los deportistas más ricos del mundo. Boris Becker tenía absoluta prioridad en mi vida, era más importante que mi familia", aseguró. En 1987, entre tantas actividades, Tiriac grabó un divertido comercial de cerveza con Bob Uecker, un ex beisbolista y comediante estadounidense. 1990 fue el año de inflexión para la vida del ex tenista y entrenador. Su capacidad para los negocios lo llevó a buscar otras vetas comerciales en donde rápidamente comenzó a crecer, no sólo su figura en el sector comercial, sino sus cuentas bancarias. Dividió su vida. Por un lado, su pasión (y emergente negocio ya millonario) por el tenis lo llevó a dirigir distintos torneos incluidos en el calendario ATP. Su mayor orgullo, el Abierto de Madrid es hasta hoy en día el "quinto Grand Slam", como el lo llama. Además, consiguió la licencia para el Open de Rumania y el torneo de final de temporada, el Masters que lo llevó a disputar a Hannover. La otra faceta de Tiriac, tanto desconocida para algunos, previsible para otros, se encaminó hacia el sector bancario. "Él cree que con dinero se puede comprar todo", dijeron sobre el rumano quienes lo conocieron y padecieron en los negocios. Y era verdad. Ion Tiriac vivía y vive con el signo del dinero marcado a fuego en su frente y todas sus decisiones siempre fueron entorno al vil metal. Tras la caída del régimen comunista en Rumania, el ex deportista funda la Banca Tiriac, el primer banco privado de la era capitalista de Rumania. Este negocio le permitió a Tiriac alcanzar el grado de millonario y entrar en otros negocios, como banca minorista, seguros, automóviles, comercios y el negocio inmobiliario.

Su fortuna se estima que ronda los 2.400 millones de euros, siendo el primer rumano millardario (con una fortuna superior a los mil millones) y según la revista Forbes está incluído en la novena posición entre los diez solteros más ricos del planeta. Justamente, jamás se le conoció una pareja estable, aunque alcanzó la sorpresiva cantidad de 33 hijos, de los cuales solamente tres fueron reconocidos y llevan su apellido. "Me gustaron mucho las mujeres, pero ya no me acuerdo por qué", confiesa el multimillonario. Esa es la vida del Ion Tiriac, el "gurú" del tenis mundial, aunque sus negocios lo lleven a un estatus muy superior, lejos de las pistas.

LA APUESTA del día

Comentarios recientes