Lars Ulrich: de las pistas de tenis a Metallica

Torben y Lars Ulrich Probablemente el nombre de Lars Ulrich no esté en mente de los aficionados del tenis, tal vez ni siquiera lo hayan escuchado en su vida o hasta quizá no lo relacionen con un court, pero es una simple historia digna de ser comentada en PuntodeBreak.com
Lars Ulrich es hijo del tenista danés Torben Ulrich. Un jugador que brindó su vida al deporte blanco entre los años 40 y 70, aunque nunca tuvo gran cartel ni fue de los mundialmente reconocidos... Como quien diría: un jugador del montón (su mejor ranking fue el 96º). Por herencia, Lars siguió los pasos de su padre y se convirtió en tenista. Desde chico adoptó la raqueta como propia y comenzó lo que sería en realidad una muy corta carrera. En los pocos años que se dedicó al tenis, logró ser top ten juvenil en su natal Dinamarca. "No era lo suficientemente bueno en tenis, había demasiadas reglas. Me di cuenta de que lo hago mejor cuando no las hay", dijo Lars en una entrevista hace pocos años atrás. En 1979, su padre lo llevó a vivir a Florida donde lo inscribió en la famosa academia de tenis Nick Bollettieri Tennis Academy. En ese momento se truncó su corta carrera. Estando en Estados Unidos, a principios de los 80s, en plena cuna del Metal, con bandas como Motörhead, Deep Purple, Diamond Head o Iron Maiden que estaban en su mejor momento y sumado a que Lars era un fanático "metalero", su decisión de dejar el tenis y volcarse en la música no tardaría en llegar. LarsUlrich en Metallica Por ello, en 1981, con 18 años de edad, Lars hizo lo que debía. Cambió su vida, colgó la raqueta para siempre y puso sus energías en conformar una banda que también cambiaría el Thrash Metal para siempre: Metallica. El actual batería de Metallica tuvo un pasado brillante en el tenis que no se lo olvida. Es amigo personal de John McEnroe, adora a Jennifer Capriati y cuando se encuentra en Los Angeles no pierde oportunidad de jugar una o dos veces por semana con su padre al tenis, aunque éste cumplirá 80 años dentro de poco. Una historia singular, para un músico singular: de las pistas de tenis a Metallica, viaje directo y sin escalas.

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