Rafa Nadal: ejerciendo de Número 1

nadal-ejerciendo-como-un-numero-1 Rafael Nadal nunca deja de ejercer de Número 1. Aprovecha su posición de líder en el Ranking para estar al frente de cada reivindicación que surje en su entorno profesional. Es de admirar que una persona que podría hacerse eco de su fama para gozar de una vida fácil y tranquila, alejada de los medios y aclamada por todos, se moje en cada conflicto que surje a su alrededor. Interviene en todos los debates que le atañen aunque le compliquen la vida, como cuando encabezó el comunicado contra el presidente de la Real Federación Española de Tenis, Pedro Muñoz, o en este caso, que se queja del sistema de control antidopaje; muestra su solidaridad tanto individualmente, es el caso de escenarios como el de Roger Federer al perder el Open de Australia, como para ayudar a las masas desfavorecidas, recuérdese el más reciente caso en los partidos 'Iker y Nadal con sus amigos' a favor de combatir la malaria. No siempre muestra la posición adecuada ni la que más gusta a todos, sin embargo siempre juega el partido, sin rendirse, y por eso acaba siendo el campeón. No le importa no despertar simpatía en todos los rincones de la sociedad, en su trabajo está intrínseco soportar la presión, pero nunca se muestra apático ante nada. Por cierto, y a consecuencia de las declaraciones de hoy criticando una vez más el nuevo protocolo antidopaje, recuerdo cuando Rafa comenzaba a destacar siendo sólo un niño y suscitó la sospecha de estar consumiendo sustancias prohibidas que le aventajaran sobre el resto. Los medios franceses lo investigaron sin obtener ningún resultado. Quizás ésta es una de esas cosas que marcan el carácter de un adolescente, y aprende a perseguir la verdad, la justicia y a ser comprensivo con quienes le acompañan, de la forma que sea, en su largo camino. Igual que Nadal cuando protagoniza este tipo de situaciones, Federer me conquistó fuera de la cancha (evidentemente, dentro lo había hecho hacía mucho tiempo) cuando mostró su lado más humano, cuando se derrumbó como un niño y no pudo controlar lo que su humildad le transmitía en ese momento sobre el escenario del OA. Ese mismo día mostró como respeta a su mayor rival y no quiso robarle más protagonismo del que no supo controlar al derramarse por su cara. En ese momento volvió a demostrar que es un campeón merecido. Y yo, como aficionada al tenis, me siento orgullosa de tener estos número uno, dos fenómenos. No sólo son un ejemplo sobre la pista, si no mucho más allá llegan sobre el podium que les otorga la popularidad y que aprovechan para transmitir los mejores valores.

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