Árbitros tenis:nuevo acoso, ahora de Pennetta

arbitros-tenis-falvia-pennetta Estos días, precisamente, comentaba con amigas que algunas de las cosas que cada día me enganchan más al tenis son los valores que transmiten los jugadores. Por esta razón debo denunciar a voz en grito un nuevo suceso vergonzoso, el acoso de Flavia Pennetta a otro participante básico de este deporte, la juez de silla. Ver cómo los tenistas se disculpan ante el rival por favorecerse en un golpe de suerte, que ellos mismos denuncien un fallo de su bola ante el juez o que se respeten (en la mayoría de los casos y personas) de una forma tan elegante en la pista mientras se juegan su carrera y su economía, es admirable, gratificante. Y no sólo eso, llega a ser emocionante en un mundo en el que estamos acostumbrados a ver como en la mayoría de deportes las trifulcas entre rivales son un continuo, incluso a veces entre compañeros, en un mundo en el que parece que una de las cláusulas por las que cobran los jugadores es engañar al árbitro todo lo que puedan o en el que se culpan unos a otros en momentos de asumir responsabilidades. Fuera de las canchas, los campos, las pistas habrá de todo tipo de comportamientos por parte de estos ídolos para los niños, pero lo que captan las imágenes es lo que cuenta cuando hablamos de deporte. Incluso el comportamiento en las gradas define ante qué especialidad nos encontramos. No dejemos que se ensucie esta esencia pura que caracteriza a nuestro tenis. Por eso, y sólo por eso, debemos no reirnos ni 'entender' actitudes como la que este fin de semana ha tenido una de las grandes, seguida por miles de niñas que sueñan con ser como ella algún día. Y en este punto me acuerdo de sucesos tan desafortunados como los de David Ferrer o Andy Roddick de otros antepasados. Todos somos personas, pero ellos además son deportistas, sí con una excitación a flor de piel ante el esfuerzo al que están siendo sometidos, pero el ejemplo a seguir de muchos pequeños y la imagen de una sociedad. El peligro de la violencia en el deporte nace de las palabras. Desde aquí el apoyo a todo el colectivo de los árbitros, también personas y deportistas, sin los que no sería posible el desarrollo de un partido; quienes realizan el trabajo más sucio pero a quienes le gusta hacerlo por lo que significa; los que ganan cantidades irrisorias comparadas a las que se mueven en el mundo para el que trabajan y que no compensa la posición en la que se encuentran cada partido; y que, ante todo, desean hacer bien su trabajo, más que nada porque son ellos los que salen ganando. Les propongo que se hagan una pregunta, ¿qué gana un árbitro con favorecer a un equipo o nombre propio?, quizás que 'su equipo o jugador predilecto' gane puntos y dinero; y una segunda, ¿qué puede perder si lo hace? una mala imagen, retroceder en su profesión, aguantar presiones y que su amor propio se vea dañado, ¿o a alguien le gusta hacer mal las cosas? En fin, disfrutemos del deporte y enseñemos a los niños a vivirlo desde el respeto y la sabiduría, porque no es nada más que eso, respeto e inteligencia, si lo prefieren. Un cero a Pennetta.

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